
Fue un instante, un segundo... Sentí como mi alma se evaporaba hacia otro destino, donde en ese entonces ya sus ojos no estaban.
Mi piel sintió el perfume de su eterna ausencia y mi boca pronunció su nombre por última vez... no pude reconocerme al saberme vencida; ¿será que todo este tiempo me hice algo que nunca fuí ni seré, fuerte? En verdad, ya no tengo fuerzas de seguir con esto. El día que mis ojos descubrieorn el sonido incomparable de su mirada, siempre lo supe... ¡!... Sabía que nunca me aceptarías, que este amor imposible me haría daño... que el dolor sería tan grande y que sacarte de mi mente sería difícil, sufriría por mucho tiempo. Y sin importarme mas nada, seguí los pasos del enamoramiento, y llegué a sitios donde jamás imaginé estar... sombras y abismos.
Las personas que me alientan para que siga adelante, no puedo hacerles caso, porque es difícil, demasiado difícil! Más sin embargo, después de caer y volver a caer, intenté levantarme...
Nadie creyó que yo terminase así... nunca imaginaron que me enamoraría de ti. De verdad, nunca me sentí así.
Tan dolorsa mi experiencia...
Quizás tú tampoco te lo imaginaste... quizás nunca supo, que yo entregándole mi corazón y mi alma, ella tenía otra idea de mí.
Otra vez recuerdo cada sensación que sus manos despertaron en mi piel, y nuevamente llega aquella canción desde lejos y dejando la misma nostalgia de un final de una película de amor. Mis pasos se apresuraban cada tarde para verla ahí, y mi alma siempre llegaba cuatro segundos antes... lo que yo nunca supe es que se quedó a vivir en ella.
Sus largos enojos cuando veía mis desviós, los recuerdo como su mágica manera de quererme, y rara al sentir celos de que yo tuviera otras amigas. Siempre pensé, si en mi vida estaba escrito encontrarla, o fui yo simplemente quien quise cambiar el destino. Aun así, cuando pasó eso, luché y me arriesgé... tenía que decidir, luchar o deprimirme y quedar con el resentimiento de que nunca la tuve. ¿Qué escojer?...... para aquel que deja ir oportunidades su vida no está escrita en el destino.... preferí recordar que por lo menos, luché por su amor y no lo dejé ir, terminado frustrada y amargada.
Aun así, tal vez, dejándolo, le demuestro mi amor infinito... despedirme es poder volver a encontrarlo alguna vez. Ahora solo debo mirarla, y con las mismas fuerzas con las que luchaba tener su amor, con esa misma furia con la que defendía mis sentimientos.
Con las mismas palabras con las que llegué, y regresé....
Ahora solo debo olvidarla, y regalarle mi adiós.




