
Te recuerdo como eras en aquella primavera,
eras dulce como la miel y suave como una brisa...
En tus ojos se reflejaba la luz de la aurora,
y en tu alma los petalos de rosa se abrirían.
Atada a tu amor era una llama encendida
que brotaba en tu alma y en la mia.
Mis sueños a tu vida emigraban,
y mis besos caían en ti como las brasas.
El universo se ve tan inmenso
y las estrellas que parecen ser infinitas;
tu amor que para mi parecía eterno.
Cuando desperté todo era una mentira.
Pero tu recuerdo llega como un suave mormullo,
es de luz, de humo, y de mar en calma!
y todo el amor que sigue siendo tuyo,
quiere irse y borrarse de mi alma.
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