Sentir el escalofrío de lo incierto.
Sentir la rabia del frío que apenas me deja escribir.
Siempre hay algo de verdad en la mentira... si no ¿por qué tal furia?
de mil lecciones pasajeras, una me queda
de aquella dulce semilla que sembramos, sólo florecieron engaños, miedo y dolor...
una rosa negra con mil espinas que se clavan al aire... al corazón
¿por qué inútil corazón? ¿por qué me desilusiona él y no otro?
que risas de euforia, que llantos de lo inexplicable... que libertad tan encarcelada
que grietas tan abiertas en el alma, que de pensar en temerte es lo que más me duele
que humilde dorado fue nuestro primer atardecer, que lógreba la última mirada...
miro la estrella tan brillante que veíamos, hoy la veo extinta.
¿Será acaso el pasado que quiere regresar o la vida que todo lo quiere cobrar?
te acompañé como la sombra al cuerpo
te quize como la nocha a la luna
que dolor tan entrañable el haber confiado en ti, que poema taan herido.
Lograste lacerar mis días, no sé que herida tan escondida tiene tu mirada de hoy
tu mirada de fuego, tu mirada de mar...
tu nada sabes de amar, tu nada sabes de llorar
ya todo esto me hace deplorar que el día de ayer te supe amar.

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